Orografía y otros condicionantes del terreno en la construcción de naves industriales

Orografía y otros condicionantes del terreno en la construcción de naves industriales

Las características físicas del terreno suponen un factor primordial para que la ubicación de una nueva nave resulte idónea, más allá de que, como vimos en un post anterior, una orografía compleja implique un encarecimiento del presupuesto, al conllevar grandes movimientos de tierras y la necesidad de construir más muros de contención adicionales.

Tanto la orografía del terreno como la morfología y composición del suelo condicionan la construcción de las naves industriales, y lo hacen a la hora de elegir soluciones arquitectónicas, calcular estructuras, dotar de elementos de seguridad, e incluso en último término, determinan la viabilidad de que se pueda construir en ese terreno, al margen ya del esfuerzo presupuestario que se esté dispuesto a realizar.

De igual modo, también excluirían la candidatura de un terreno para construir una nave la presencia de riesgos geológicos y ambientales, como por ejemplo que sea una zona propensa a deslizamientos de tierras, inundaciones, etc.

La orografía adecuada del terreno para la construcción de naves industriales

Idealmente, el terreno donde se erigirá la nave resultará plano o con una pendiente mínima, lo que reducirá la necesidad de trabajos de nivelación y de movimientos de tierras, operaciones que como vimos en una publicación precedente corresponden a la fase inicial de preparación , y que se complican mucho con una mala orografía,que requerirá dedicar tiempo y costes suplementarios, con todo lo que ello supone.

Asimismo, el terreno debe permitir un óptimo drenaje de aguas procedentes de precipitaciones, ya que la acumulación de agua en la base de la construcción por inundaciones puede comprometer la integridad estructural de la nave. Un aspecto a tener muy en cuenta en áreas geográficas como la Región de Murcia y otras zonas de Levante, propensas a fenómenos tormentosos episódicos de gran virulencia.

La auditoría técnica del suelo determina su idoneidad orográfica

Efectuar una auditoría técnica del suelo es la opción más recomendable para valorar si la orografía y otras características del terreno son adecuadas para la construcción de la nave industrial.

En este sentido, confiarse a una simple inspección visual no es lo suficientemente fiable, al impedir apreciar con la exactitud requerida los hipotéticos desniveles, que acarreen desmontes y rellenados posteriores, con sus dilaciones y sobrecostos correspondientes.

Además, estos análisis técnicos del terreno también detectan la presencia de rocas emergentes en la superficie, cimentaciones anteriores o estructuras como las medianeras que puedan compartirse con parcelas colindantes.

Estabilidad del suelo: la importancia del estudio geotécnico

Junto a la idoneidad orográfica del terreno, también resulta clave la estabilidad del suelo, ya que este ha der ser capaz de soportar el peso de la estructura de la nave industrial, sin hundirse ni desplazarse.

Para verificarlo se precisa un estudio geotécnico del subsuelo, para conocer al detalle su composición, dónde se encuentra el firme que sustentará la edificación, su capacidad de carga y la hipotética necesidad de cimentaciones especiales.

Este estudio geotécnico sobre el terreno se hace a través de catas y sondeos, que permiten extraer muestras del nivel freático para obtener información sobre la presencia y comportamiento del agua subterránea, averiguar cómo van variando las propiedades físicas y químicas del suelo a distintas profundidades o conocer la posible vulnerabilidad a agentes corrosivos que puedan afectar al hormigón, como por ejemplo la humedad o ciertos componentes químicos.

Así, vemos que supone un estudio esencial para conocer la adecuación del terreno para construir la nave industrial, que además al ofrecer datos sobre la resistencia mecánica permite averiguar el tipo de cimentación requerida y calcular sus costes.

De ahí, que dentro de los trámites solicitados para la construcción de naves industriales se incluya el estudio geotécnico junto al proyecto y la licencia de obras, que por su parte verifica que el terreno sea apto para un edificio de estas características, se encuentre en una zona adecuada, cumpla los requisitos de altura, distancias frente a áreas residenciales u otras construcciones, y por supuesto se adecúe a las normas medioambientales.

Otros requisitos del terreno para construir una nave industrial

Al margen de la orografía del terreno y las condiciones del suelo, hay otros condicionantes que también determinan la idoneidad del terreno para construir la nave industrial.

En primer lugar, estarían el acceso a suministro eléctrico y agua, así como la existencia de una red de saneamiento de aguas pluviales y residuales, resultando todo ello algo inherente a los terrenos tipificados como urbanos, que permiten la obtención rápida de la licencia.

Las conexiones con vías de transporte terrestre también serán muy importantes, para facilitar la llegada y expedición de vehículos con materiales, mercancías, etc. Pero igualmente, para facilitar el propio acceso del personal que operará en el edificio.

Mientras que como valor añadido a apreciar en el terreno estarían la conexión a gas natural, y una buena conectividad tanto de teléfono como de internet.

Sin olvidar tampoco otro aspecto primordial: la viabilidad de expansiones futuras, ya que las empresas crecen con el tiempo, y con ellas las necesidades de infraestructura que den respuesta a ese desarrollo.

Analizamos idoneidad del terreno y hacemos todas las gestiones necesarias

Desde Anovel Ingeniería proporcionamos un soporte técnico integral para elegir el terreno más adecuado para las naves de nuestros clientes, sirviéndonos de recursos avanzados de topografía, modelado BIM e ingeniería.

Además, nos ocupamos de tramitar las licencias y de la totalidad de gestiones administrativas, realizamos reconocimientos en profundidad del terreno, y también los acondicionamos con los movimientos de tierras u otros trabajos en superficie que se precisen para poder efectuar la cimentación, planteada y ejecutada siempre en función de las especificidades del suelo y las características de la nave a construir.

Después, proseguimos con la realización de la estructura, el cerramiento y las siguientes fases de la construcción de la nave, hasta dejarla lista para el cliente, con todos los elementos precisos para desarrollar la actividad para la que ha sido concebido el edificio.

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