Tanto las estructuras metálicas como las de hormigón son prefabricadas, aunque estas últimas sean las que llevan asociadas esta cualidad al denominarlas, dando la impresión errónea de que una estructura en este material es más moderna.
El prestigio de la prefabricación de estructuras obedece a que se pueden realizar en el taller para luego montarlas en la obra, un proceso que, insistimos, es similar con las metálicas que con las de hormigón, y que permite en ambos casos beneficiarse de ventajas inherentes a la industrialización como la rapidez, el control de calidad y la precisión.
Además, construir in situ en la obra desde cero plantea una serie de desafíos prácticos que afectan al resultado final, y sobre todo dilatan su llegada, dado que los tiempos de ejecución se ven afectados por la dependencia de la climatología, las dificultades de coordinación de los distintos trabajos, el incremento de complejidad logística en el suministro e incluso la mayor dificultad para la manipulación de materiales que en un taller, donde todo el proceso se desarrolla siempre de manera más eficiente.
Ventajas de las estructuras metálicas prefabricadas frente a las de hormigón
Precisamente, la rapidez de ejecución es uno de los primeros aspectos a poner en valor de las estructuras metálicas con respecto a las de hormigón, y no hablamos solo de prisa para acelerar los plazos de entrega, sino también de costes, inevitablemente ligados a la duración de las obras.
A menos que se trate de proyectos que precisen una gran masa estructural, que no suele ser el caso de las naves industriales, el acero resulta una elección más rentable:
- Al ser más resistente se requiere menos cantidad de material.
- Es considerablemente más liviano, por lo que permite cimentaciones más sencillas y económicas. En cambio, el peso del hormigón obliga a prever cimentaciones robustas que encarecen los costes y retrasan los proyectos.
- Ahorra en la ejecución de obra por su montaje mucho más rápido.
- A medio y largo plazo reduce costes por sus menores necesidades de mantenimiento.
Dejando al margen la vertiente económica, la estructura metálica también destaca por su versatilidad. Así, el acero admite diseños complejos, facilita cubrir grandes luces sin elementos sustentantes intermedios (pilares, columnas, muros de carga),y abre la puerta a futuras ampliaciones con una mínima intervención sobre la obra preexistente. Mientras que con el hormigón, la rigidez del material limita las posibilidades de modificación o ampliación una vez ejecutada la estructura.
En lo que respecta al impacto ambiental y la reciclabilidad, el acero sale igualmente mejor parado en la comparación, dado que es 100% reciclable y, por tanto, su uso favorece construcciones más sostenibles. El hormigón también puede reciclarse, pero con mayores restricciones, y su proceso de fabricación genera más emisiones de CO₂.
A esta ventaja se suma la menor necesidad de material: por un lado, se requiere menos acero en la propia estructura gracias a su elevada resistencia, y por otro, propicia una reducción en las cantidades de hormigón y acero empleados en la cimentación, debido a que esta es más sencilla y ligera.
¿Cuándo elegir estructura metálica prefabricada o estructura de hormigón?
El hormigón prefabricado sigue siendo una alternativa válida en proyectos donde se busque, ante todo, la solidez masiva del material para soportar grandes volúmenes de cargas en las edificaciones de mayores dimensiones. Hablamos de parkings, centros comerciales y grandes construcciones similares.
Además, el material tiene una alta inercia térmica que favorece la preservación de las temperaturas interiores, algo que se consigue en las estructuras metálicas con revestimientos de materiales como el panel sándwich, que aporta ese aislamiento, resultando ideal para una construcción del tipo nave industrial por su relación coste/beneficio.
La estructura metálica prefabricada, por su parte, supone la opción idónea en la mayoría de construcciones industriales modernas. Su rapidez de montaje permite reducir plazos y costes indirectos de obra, mientras que su versatilidad facilita tanto desplegar diseños arquitectónicos más complejos, como futuras ampliaciones sin apenas interrumpir la normal operativa de la empresa.
Por todo ello, es especialmente recomendable para centros logísticos, naves de almacenamiento, plantas de producción o proyectos que precisen cubrir grandes luces de forma diáfana, sin sustentación intermedia con pilares, columnas o similares.
La estructura metálica de acero es una solución tan prefabricada y moderna como la de hormigón, y además da mejor respuesta a las necesidades de la construcción industrial a todos los niveles.
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