Exigencias para los suelos de las naves industriales

Especificidades en la construcción de naves industriales de producción

En esta publicación vamos a abordar los requisitos que deben cumplir los suelos de las naves industriales, viendo también cómo habrán de variar sus características según la actividad específica que se vaya a desarrollar allí.

Este nuevo contenido completa el que ya hicimos en su momento sobre tipos de suelos en naves industriales, enfocado a las diferentes modalidades de materiales de composición con los que se trabaja.

Suelos de naves con resistencia física, mecánica, química y térmica

El suelo de una nave industrial tiene que soportar el tránsito continuo de vehículos pesados como las carretillas, y las altas cargas derivadas del trabajo de maquinaria pesada de producción, envasado, etc.

Hablamos, además, de espacios industriales con una gran intensidad de uso, siendo habitual que el trabajo en el interior de una nave provoque fricciones continuadas, impactos, abrasiones, etc. Aunque dependerá también de la actividad concreta que se desarrolle. Una finalidad operativa que adicionalmente puede conllevar desde la presencia de agentes agresivos como los productos químicos hasta la existencia de unas condiciones térmicas especiales.

Ante la concurrencia de todos estos condicionantes, los suelos de las naves industriales deben garantizar:

  • Estabilidad estructural ante los factores mecánicos de desgaste.
  • Resistencia frente a derrames y contacto prolongado con agentes químicos.
  • Propiedades impermeables para evitar la absorción de líquidos, la acumulación de residuos y la degradación prematura del pavimento.
  • Comportamiento adecuado frente a variaciones térmicas.

A estos requisitos se añadiría otro más esencial a cumplir por los suelos de las naves: propiedades ignífugas que limiten la propagación del fuego en caso de incendio, lo que enlaza con las cruciales exigencias de seguridad a las que vamos a dedicarles un apartado completo, dada su importancia.

Suelos y seguridad en las naves industriales

El pavimento influye directamente en la prevención de accidentes laborales, existiendo además una férrea normativa de seguridad con especificaciones sectoriales, que también regula aspectos como la señalética, necesaria, por ejemplo, para alertar de posibles derrames en el suelo que puedan resultar peligrosos.

En cualquier caso, los suelos han de tener superficies antideslizantes para evitar resbalones y caídas, las ya mencionadas propiedades ignífugas así como propiedades que aseguren una limpieza e higienización fácil, y evitar la acumulación de residuos. Preservación de unas óptimas condiciones de salubridad que es especialmente necesaria en ciertas industrias como las alimentarias, sanitarias o químicas.

Mantenimiento y vida útil de los suelos industriales

Más allá de por elementales motivos de seguridad, que el material de los suelos facilite el mantenimiento repercutirá en su resistencia al desgaste y durabilidad, favoreciendo la continuidad de los procesos operativos, consiguientemente la productividad y, en último término, la rentabilidad de la instalación a medio y largo plazo.

Conviene tener presente que un suelo industrial que no se cuida como es debido aboca a reparaciones frecuentes, paradas operativas y a un incremento de costes tanto directos como indirectos, comprometiendo la eficacia operativa general de la nave y acortando su vida útil.

Tipos de suelos según el tipo de nave industrial

Vemos las modalidades de suelos más idóneas según la función que tenga la construcción industrial.

Naves de almacenamiento y logística

Los suelos recomendados serían los dehormigón pulido por su alta resistencia mecánica, ya que soportan muy bien grandes cargas y el tránsito intensivo.

Si hablamos de naves dedicadas al almacenaje y distribución de mercancías perecederas, este tipo de suelos de hormigón pulido ofrecen un excelente comportamiento en cámaras frigoríficas y zonas de frío. A lo que se suma un coste por m² bastante competitivo.

También, el hormigón pulido puede reforzarse con tratamientos como el endurecedor de litio para que el suelo gane resistencia a la tracción, erosión, infiltraciones, agentes químicos, etc.

Naves para industrias alimentarias y químicas

Los suelos más adecuados para este tipo de industrias serían los pavimentos de poliuretano-cemento, por su resistencia a productos químicos agresivos y óptimo comportamiento ante temperaturas extremas. Además, es una mezcla de material que va muy bien ante la aplicación de vaporización a presión y desinfectantes.

Se trata de suelos que unen la resistencia mecánica y térmica del cemento con la elasticidad, impermeabilidad y resistencia química del poliuretano. Materiales cuya combinación aporta unos evidentes beneficios operativos:

  • Superficies impermeables y fáciles de higienizar.
  • Menor acumulación de suciedad y menor riesgo de caídas.
  • Cumplimiento de normativas sanitarias estrictas.

Naves de producción y plantas industriales

La solución más habitual son los suelos de resina epoxi, dadas sus ventajas:

  • Capacidad para absorber cargas elevadas e impactos.
  • Propiedades antideslizantes.
  • Superficie continua sin juntas, facilitando limpieza y mantenimiento.

Además, brindan prestaciones adicionales como la posibilidad de incorporar aditivos ignífugos, y a efectos de imagen, dan lugar a un acabado estético, una vertiente clave en la arquitectura industrial actual.

Estos serían los suelos más extendidos en las naves, pudiéndose añadir tan solo opciones como los pavimentos de madera técnica, con láminas colocadas de canto. Si bien se trataría de una alternativa válida únicamente para espacios de almacenamiento no industriales, como los destinados a stocks orientados al comercio minorista.

En Anovel Ingeniería cuidamos al máximo la elección de cada elemento de las naves industriales, velando porque cumpla todas las exigencias requeridas y entendiéndolo siempre en el contexto global de la construcción, que orientamos al cumplimiento de los más altos estándares de seguridad, eficacia operativa, eficiencia energética y atractivo estético.

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