Diseño de accesos para vehículos pesados en naves industriales

Diseño de accesos para vehículos pesados en naves industriales

El diseño de una nave industrial debe atender a la entrada habitual de camiones cuando la actividad de la empresa implica su tránsito, habiéndose de planificar cómo accederán a la parcela, qué recorrido realizarán y la superficie de la que dispondrán para maniobrar.

De poco serviría contar con una zona de recepción bien organizada si los vehículos pesados encuentran dificultades para llegar hasta ella. Además, una entrada estrecha, una curva cerrada o la falta de espacio de espera pueden ralentizar las operaciones, e incluso provocar que los camiones permanezcan detenidos en las vías exteriores.

Por eso, los accesos deben integrarse desde las primeras fases en el diseño general de la nave.

Qué vehículos utilizarán las instalaciones

El punto de partida habría de ser conocer los tipos de vehículos que accederán a la nave, puesto que, sin ir más lejos, no requiere el mismo espacio un camión rígido que un vehículo articulado, cuyo remolque al realizar un giro describe una trayectoria distinta a la de la cabeza tractora.

Así, el dimensionamiento no debería basarse únicamente en la anchura del vehículo, sino también en su longitud y radio de giro. Además, conviene tomar de referencia el modelo de mayores dimensiones que vaya a entrar habitualmente, así como prever si en un futuro la actividad puede hacer necesario recibir camiones más grandes.

Igualmente, hay que valorar la frecuencia de las llegadas, dado que la coincidencia de varios vehículos puede requerir una zona de espera, mientras que una operativa intensa aboca al planeamiento de accesos diferenciados de entrada y salida.

Cómo adaptar la entrada a las vías de acceso

La anchura de la puerta debe permitir el paso del vehículo sin interferir con los elementos próximos, teniendo en cuenta la trayectoria que describe durante la maniobra de entrada. Con todo, aunque el acceso tenga unas dimensiones adecuadas, también se tienen que estudiar las hipotéticas limitaciones de giro impuestas por las características del viario exterior o su ocupación.

Asimismo, habría que considerar el gálibo y los posibles obstáculos situados en altura. E igualmente las pendientes y los cambios de rasante también son importantes, debido al riesgo de que los bajos del camión o el remolque rocen el pavimento.

Cómo organizar la circulación dentro de la parcela

Una vez dentro del recinto, el conductor debería poder identificar con facilidad el recorrido hasta la zona de recepción. Conviene valorar que, siempre que la superficie disponible lo permita, una circulación en un único sentido evita cruces entre camiones y reduce las maniobras marcha atrás.

El itinerario trazado puede conectar el control de acceso con una zona de espera y, posteriormente, con el área de carga o descarga. Después, el vehículo debería poder dirigirse a la salida sin volver sobre el mismo recorrido ni bloquear el paso de otros camiones.

Esta organización influye directamente en la fluidez de la operativa, tal y como vimos al abordar la construcción de naves industriales para agilizar la carga y descarga,  cuando destacábamos que los espacios exteriores han de facilitar el movimiento de la mercancía sin generar interferencias innecesarias traducibles en riesgos evitables, pérdidas de tiempo y, por tanto, también en costes.

Espacio de maniobra y conexión con los muelles

La zona de acceso tiene que coordinarse con la posición de los muelles y con la superficie disponible frente a ellos, considerando que, por ejemplo, cuando la configuración del muelle obliga a aproximarse marcha atrás, el camión precisa espacio para rebasar el punto de estacionamiento, girar y retroceder hasta quedar alineado.

Por otro lado, si la playa de maniobra es insuficiente, el conductor se verá obligado a efectuar varias correcciones, con, de nuevo, la consiguiente pérdida de tiempo y un mayor riesgo de golpes. Además, el problema puede agravarse si existen vehículos estacionados o instalaciones dentro del área, susceptibles de padecer percances.

De ahí que la orientación del edificio y la ubicación de los muelles de carga en la nave industrial condicionen la geometría de los accesos. A fin de cuentas, ambos elementos forman parte de un mismo recorrido y han de permitir también que el vehículo maniobre sin bloquear el vial principal.

Pavimentos, drenaje y seguridad en los recorridos

Los viales de acceso deben soportar el peso de los vehículos y la repetición de las maniobras durante toda su vida útil. Cabe considerar, además, que las zonas de giro o las propias de espera están sometidas a esfuerzos elevados, por lo que pueden deteriorarse prematuramente si el firme no se calcula de acuerdo al tráfico previsto.

También requieren atención las arquetas y rejillas situadas en el recorrido, debido a que han de resistir las cargas y quedar colocadas de forma que no generen desniveles. A ello se suma la necesidad de evacuar correctamente el agua para evitar encharcamientos, que pueden dificultar la circulación y acelerar el deterioro del pavimento.

Mientras que la seguridad exige separar, siempre que sea posible, los recorridos de los camiones de las zonas peatonales y los aparcamientos. Cuando los cruces sean inevitables, deberían concentrarse en puntos visibles y protegidos. De hecho, el INSST recomienda plantear esta gestión desde la fase de proyecto y priorizar la separación física entre vehículos y peatones por elementales motivos de seguridad.

Asimismo, los viales también pueden formar parte de los recorridos previstos para los servicios de extinción de incendios, y el trazado de los de aproximación para ellos ha de plantearse con las exigencias que prescribe el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales, y mantenerse libre de vehículos o mercancías que dificulten el acceso al edificio.

Un diseño ligado a las necesidades de la nave

En Anovel Ingeniería abordamos el diseño y la construcción de naves industriales de manera integral, incorporando los accesos y las zonas de maniobra a la planificación general del proyecto, siempre con el foco puesto en armonizar seguridad, eficacia operativa y previsión de futuras necesidades.

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