La operativa de carga y descarga tiene que atenderse como uno de los ejes principales en el diseño de la nave, dada su importancia estratégica para un óptimo funcionamiento posterior de la logística de la empresa, por más que no sea el único factor determinante.
Conviene valorar que una adecuada planificación de este ámbito va a tener un impacto directo en los tiempos, los costes, la productividad y, en último término, en la rentabilidad de la actividad.
Por ello, se habrán de evitar errores como diseñar los muelles de manera desconectada, sin integrarse en el resto del sistema logístico. Este además iría más allá del perímetro estricto de la construcción, al entrar en juego el recinto exterior, ya que por esa zona van a transitar vehículos cuyo flujo hay que agilizar.
Así pues, tendríamos hasta tres niveles distintos que atender (espacios interiores, muelles y recinto exterior), que se interrelacionan entre sí dentro de un mismo circuito. Además, este no estaría sometido a unas exigencias homogéneas, dado que se tendrían que prever los picos de actividad inherentes, por ejemplo, al hipotético aumento de la producción por motivos estacionales.
Diseño del recinto exterior para el tránsito de camiones
A la hora de diseñar este recinto exterior, cabría atender tanto a los accesos como a la organización de la circulación.
Bajo este prisma, se deben trazar entradas y salidas bien diferenciadas en aras de evitar cruces y puntos conflictivos, para lo que será de gran ayuda una adecuada señalización que jerarquice de manera óptima los recorridos.
Además, serán necesarias playas de maniobra con dimensionamientos según el tipo de vehículo, previendo radios de giro adecuados, las zonas de espera necesarias y que en el muelle los vehículos se alineen correctamente para evitar prioritariamente los accidentes, pero también las disrupciones. La idea sería que los vehículos puedan aguardar a que se realicen las operaciones de carga o descarga con ellos sin que tenga ninguna repercusión en el flujo logístico.
Igualmente, es muy importante evitar colapsos en horas punta atendiendo al ritmo operativo específico que tenga la empresa.
También, conviene valorar que estas zonas exteriores tienen que estar preparadas para este tránsito continuo de vehículos pesados, lo que requiere una resistencia especial del firme (que pueden aportar materiales como el hormigón reforzado). Sin perder de vista tampoco el efecto de fenómenos atmosféricos tan usuales como la lluvia, máxime en zonas en las que sobreviene con una virulencia especial, como es el caso del Levante español.
Muelles de carga como punto crítico del sistema
Los muelles de carga serían el nodo principal que conecta todo el sistema logístico, imbricando el recinto exterior con el interior de la nave.
En la fase de diseño de la nave, primero se debe atender a la tipología más adecuada: empotrados, cerrados, dientes de sierra (si hay problemas para la maniobra), con declive en la entrada (ideales cuando existen irregularidades en el terreno); y también cabría dilucidar tanto su número necesario como sus dimensiones.
Asimismo, en este ámbito la modularidad también resulta fundamental, ya que futuras ampliaciones por un crecimiento de la actividad difícilmente podrían evitar un aumento de la capacidad de los muelles de carga, por la sencilla razón de que esta determina el volumen de tránsito en la recepción de materias primas/semielaborados y expedición de productos acabados.
De igual modo, los muelles tendrán que distribuirse y especializarse si es preciso, lo que conllevaría hacer una separación de la operativa de carga de la de descarga o bien prever un uso compartido. Al margen de, por supuesto, tener que estar diseñados siempre con una completa adaptación a los distintos tipos de mercancía con los que pueda trabajar la empresa.
Por otra parte, los muelles habrán de estar correctamente equipados con componentes clave como los abrigos de muelle, las rampas niveladoras y las puertas rápidas. Mientras que su diseño deberá estar planteado también para que se encuentren preparados para la automatización aplicable a las tareas de carga y descarga. Algo que requiere prever desde el proyecto la integración de sistemas como transportadores, líneas automáticas o equipos de clasificación, así como la infraestructura necesaria para su implantación, desde canalizaciones hasta espacios técnicos adecuados.
Integración con interior de la nave
La conexión entre muelle y almacén constituye un aspecto fundamental en la planificación del diseño interior de la nave. El objetivo sería plantear distancias cortas y recorridos directos, evitando zonas intermedias innecesarias que hagan menos fluido el flujo operativo.
En cuanto a la distribución del almacén, las zonas de recepción y expedición de mercancías habrán de ubicarse estratégicamente, y conectarse adecuadamente con las áreas de picking, almacenaje y producción.
La clave estribaría en la separación de flujos a tres niveles, con la idea de evitar interferencias entre peatones, maquinarias y mercancías. Primeramente, por elementales motivos de seguridad, pero también de cara a la reducción de fricciones y tiempos muertos.
Factores operativos que condicionan el diseño
Asimismo, hay una serie de factores operativos que condicionan el diseño del flujo de carga y descarga:
- Horarios de carga y descarga: con especial atención a los picos de actividad, que pueden generar cuellos de botella si no se dimensionan correctamente los accesos y muelles.
- Modelo logístico implantado: no es lo mismo una operativa just-in-time (producción y suministro ajustados a la demanda inmediata, con mínimo almacenamiento) que un sistema de cross-docking (recepción y expedición directa de mercancías sin almacenamiento intermedio), ya que cada uno exige tiempos, espacios y flujos distintos.
- Tipología de mercancía: especialmente importante en productos frágiles, peligrosos o que requieren condiciones específicas de manipulación.
- Requisitos de conservación: muy condicionantes en el caso de mercancías perecederas como los alimentos, que exigen control de tiempos, temperatura, etc.
- Grado de rotación del producto: inherente a la actividad y productividad de la empresa.
Seguridad y ergonomía en operaciones logísticas
Con todo, a la hora de planificar la operativa de carga y descarga, el mayor factor a tener en cuenta sería el de la seguridad y ergonomía en el contexto de la totalidad de la operativa logística.
En lo que respecta a las zonas de muelles, el objetivo sería reducir los riesgos, desde con un diseño que minimice la posibilidad de accidentes hasta apostando por la instalación de modalidades de suelo que favorezcan que no haya deslizamientos ni acumulaciones de manchas que puedan resultar peligrosas.
Igualmente, habría que atender a la iluminación, visibilidad y señalización de toda la zona. Al margen de cuidar todo lo que tenga que ver con la ergonomía en la manipulación de cargas, un ámbito que ya quedaría fuera del diseño constructivo, al pertenecer a la elemental prevención de riesgos laborales.
Naves diseñadas para una logística fluida
En definitiva, vemos que resulta clave diseñar las naves pensando en la operativa real, algo que, a efectos de agilizar la carga y descarga entendida en su conjunto, requiere una integración óptima del recinto exterior, los muelles y los espacios interiores.
La planificación coordinada de estos tres ámbitos desde la fase de proyecto aporta un valor añadido evidente, al permitir anticipar necesidades futuras como la reserva de espacio para nuevos muelles, la ampliación de las playas de maniobra o la adaptación a cambios en la actividad, no solo en términos de volumen de producción, sino también en cuanto a su propia naturaleza si fuese necesario.
Por último, aunque una logística eficiente esté muy condicionada por el planteamiento constructivo inicial y las posibilidades que ofrezca la propia nave, no se puede obviar el papel de la tecnología: transportadores y líneas automáticas, sistemas de clasificación o softwares logísticos (WMS), que permiten optimizar la gestión de flujos y reducir tiempos de operación.
Todo ello contribuye directamente a mejorar la velocidad de carga y descarga y, en consecuencia, a dotar de mayor eficiencia al conjunto del sistema logístico. Si su empresa necesita una nueva nave y quiere asegurarse la máxima eficiencia operativa, no dude en contar con Anovel Ingeniería. ¡Nos avalan décadas de experiencia!