En post anteriores ya hemos abordado la importancia del espacio a la hora de diseñar las naves industriales. Así, hemos visto desde cómo optimizarlo para la eficiencia en los flujos operativos hasta cómo adecuarlo en aras de un buen mantenimiento y puesta a punto, en unas instalaciones cuyas actividades obligan a cuidar bastante este aspecto.
En esta ocasión vamos a analizar la cuestión espacial ante un problema más acuciante y determinista: las limitaciones en las dimensiones de la parcela en la que se va a ubicar la construcción, ya se trate de un solar independiente o esté situada en un polígono industrial.
Además, pueden darse tanto limitaciones de superficie como de geometría, con parcelas irregulares, lo que tendrá también un impacto directo en la volumetría de la construcción y la distribución de espacios. A ello, se añade la existencia de restricciones que afectarían a la ocupación máxima de espacio dentro de la parcela, a los retranqueos (distancias mínimas obligatorias respecto a los límites del solar) y a la edificabilidad permitida.
Diseño y aprovechamiento del espacio en planta
Comenzando con el planeamiento del espacio de la planta de la nave industrial, cabría apostar por estructuras con grandes luces para eliminar los apoyos intermedios y obtener una mayor flexibilidad, particularmente necesaria en construcciones erigidas en parcelas pequeñas.
Bajo esta misma premisa, una distribución compacta va a permitir una reducción de los pasillos supérfluos y un mejor aprovechamiento de los perímetros. Y también habría que optar por concebir la planta con una integración de usos, evitando unas compartimentaciones excesivas entre las áreas de producción, almacenamiento y oficinas, por más que se vayan a dar algunas que resulten inevitables por cuestiones tan básicas como evitar los ruidos, sin ir más lejos.
Diseño en vertical: clave cuando no hay superficie disponible
En lo que respecta al aprovechamiento del espacio en vertical, el objetivo sería obtener un incremento de capacidades sin ampliar la huella de ocupación espacial. Y, adicionalmente, hacer compatible esta proyección en vertical con el almacenaje en altura, imprescindible, y la maquinaria que se proyecte también hacia arriba.
En este sentido, van a cobrar una gran importancia las soluciones multinivel, como pueden ser las entreplantas, ya que añaden superficie adicional sin ocupar suelo y pueden tener una gran variedad de usos, desde áreas de picking o zonas técnicas hasta incluso oficinas, siempre que hablemos de entreplantas que cumplan ciertos requisitos.
Las instalaciones sobreelevadas, por su parte, van a permitir el despliegue de pasarelas y galerías técnicas, haciendo también su contribución a la liberación de espacio en planta.
Adaptación del diseño exterior en parcelas limitadas
El problema de la falta de espacio repercute extramuros de la propia construcción, afectando a toda la parcela, que es la que en realidad está determinando el déficit espacial general.
Bajo este prisma, dado que en cualquier nave dedicada a actividades industriales o logísticas va a existir un trasiego de mercancías, habría que optimizar el espacio exterior por donde transcurrirá ese flujo. Con este objetivo, se tendrá que plantear un circuito de acceso, circulación y carga/descarga adaptado a un espacio reducido, procurando diseñar recorridos eficientes y minimizando las interferencias también en esta zona.
Mientras que, a la hora de plantear los muelles de carga, se deberá atender a estas condiciones restrictivas en aras de reducir la huella espacial, apostando por soluciones como las modalidades laterales, en diente de sierra y compactas, y optimizando, en la medida de lo posible, el número de accesos a muelle.
Organización interior orientada al máximo aprovechamiento
Una vez visto el diseño de espacios en planta, en altura y en los exteriores, vamos a retornar al edificio de la nave industrial para abordar la organización interior, guiada similarmente al máximo aprovechamiento de los espacios.
Bajo ese propósito, se va a requerir una zonificación precisa que se ajuste a las necesidades reales y consiga eliminar los espacios residuales. Para ello, convendría también adecuar los flujos para reducir los desplazamientos, y reforzar la conexión directa entre las áreas clave. Esto es algo que ya de por sí debe procurarse con el objetivo de que haya unos layouts de trabajo eficientes, pero todavía se tendría que potenciar más cuando hay limitaciones espaciales.
Siguiendo con este planteamiento, convendría prescindir de zonas con perspectivas de infrautilización. Si bien todo esto, idealmente, debería acometerse a partir de una auditoría previa del espacio que permita una planificación adecuada desde la fase de diseño.
Estrategias operativas en espacios limitados y el papel del equipamiento
Asimismo, las soluciones constructivas en naves con limitaciones espaciales también deben favorecer la aplicación de estrategias operativas que palien este déficit, buscando:
- Gestión eficiente del stock: reducción del inventario innecesario mediante un control más ajustado de entradas y salidas, evitando la acumulación de mercancía que ocupe espacio sin aportar valor y liberando superficie útil para la operativa diaria.
- Modelos logísticos adaptados: implantación de sistemas como el just-in-time o el cross-docking, que posibilitan minimizar el almacenamiento prolongado, favoreciendo una mayor rotación de producto y reduciendo la necesidad de grandes superficies destinadas a stock.
- Revisión continua del uso del espacio: adaptación de la distribución a la evolución de la actividad, analizando periódicamente la ocupación real de cada zona para detectar espacios infrautilizados y reorganizar el layout en función de las necesidades operativas de cada momento.
De igual modo, el equipamiento de la nave jugará un papel fundamental a la hora de sacar el máximo rendimiento a los espacios disponibles. Aquí entrarían en juego los recursos de automatización que reduzcan el espacio operativo necesario (con especial atención a las máquinas transportadoras por los amplios recorridos que realizan), las maquinarias modulares que aporten adaptabilidad y los sistemas de almacenamiento que ofrezcan un valor añadido ante el problema de base existente, pudiendo ser los mismos verticales, compactos e incluso móviles.
Habría que tener en cuenta, igualmente, las necesidades de mantenimiento en condiciones en las que este se ve dificultado por la menor superficie disponible, lo que aboca a cuidar especialmente los accesos a la zona de maquinaria, sistemas HVAC, etc.
Mientras que el principal reto en la seguridad será garantizar una adecuada evacuación del personal en caso de emergencia, pese a las limitaciones espaciales y la posible congestión de recorridos, y hacerlo además de manera plenamente consonante con la legislación vigente sobre la materia.
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