Integración de circuitos de visitas en naves industriales

Integración de circuitos de visitas en naves industriales

La recepción de visitantes externos no es algo inusual en los edificios industriales. Hablamos de clientes, auditores, escolares o estudiantes y hasta autoridades, en la propia inauguración de las instalaciones o en efemérides señaladas de la empresa.

Los beneficios potenciales de estas visitas son tanto tangibles como intangibles, ya que la transmisión de una buena imagen puede tener efectos económicos directos, contribuir a la obtención de certificaciones de calidad, ayudar al marketing corporativo y fortalecer la marca, conectando la empresa con su entorno, sus clientes y la sociedad en general.

Además, estas visitas dan mucho juego para publicaciones en redes sociales como Instagram, permitiendo explotar la nave como vector de marketing, al tiempo que se proyecta transparencia en la actividad de la empresa para generar confianza.

Pero para poder aprovechar todas las oportunidades que daría la recepción de visitantes, habría que prever un circuito que lo haga posible desde el mismo diseño de la nave.

Previsión de circuito de visitas en naves industriales

El proyecto de la nave debe atender a dos condicionantes esenciales para el despliegue de un circuito de visitas: la seguridad y la no interferencia en las tareas operativas.

Por ello, a la hora de planear los espacios en la fase de diseño cabría diferenciar entre flujo productivo, flujo logístico y flujo de visitantes. La idea sería evitar cruces con maquinaria, zonas de carga o áreas donde se desarrollan procesos críticos, que estarían restringidas además a cierto personal autorizado dentro de la empresa.

En este sentido, resulta conveniente aplicar criterios propios de la prevención de riesgos laborales y del diseño orientado al control del entorno, con la vista puesta en planear los espacios de forma que se minimicen tanto los riesgos como las oportunidades de acceso indebido o de creación de situaciones inseguras.

Bajo esta perspectiva, cabría aplicar una planificación que refuerce el control visual de los recorridos, limite el acceso a zonas sensibles y favorezca una circulación de los visitantes ordenada y supervisada en todo momento.

El circuito de visitantes de la nave

Cabría planificar un recorrido que comenzase en una zona de recepción, donde se proporcionase la acreditación de visitante, los EPIs básicos de seguridad y unas instrucciones primordiales para el desarrollo seguro de la visita.

El circuito a recorrer podría plantearse de manera perimetral o en elevación, con pasarelas o galerías que deberán cumplir unos requisitos muy estrictos. En cualquier caso, ya se opte por una opción o por otra, el objetivo sería que los visitantes puedan visualizar los distintos procesos clave de la empresa (o los que se quieran mostrar) sin invadir nunca las áreas de trabajo.

Asimismo, habría que establecer unos puntos de parada, hitos del recorrido perfectamente definidos en aras de garantizar una visita ordenada y segura, evitando siempre los lugares con maquinaria pesada, riesgos térmicos y ruidos elevados.

También, se podría integrar el circuito con espacios expositivos o salas de presentación que supongan la parada final.

En cualquier caso, la previsión de este tipo de recorridos de visitantes al margen de una planificación de espacios también conllevaría una serie de soluciones constructivas: corredores protegidos o las pasarelas elevadas que aludíamos anteriormente, la dotación de cerramientos acristalados o de malla para permitir visibilidad y la inclusión de toda una serie de elementos de protección como sistemas de delimitación, barandillas, zócalos, etc.

Seguridad y condiciones de confort durante la visita a la nave

Este tipo de visitas deben estar contempladas en el plan de prevención de riesgos laborales, precaviéndose:

  • Despliegue de una señalización horizontal y vertical específica para visitantes.
  • Evacuación adaptada al recorrido de visitas.
  • Protocolos de acompañamiento obligatorio.
  • Limitación de acceso a zonas restringidas.
  • Control de ruido (alejando el recorrido de focos intensos).
  • Ventilación y temperatura razonables.
  • Iluminación adecuada en todo el recorrido.

Igualmente, cabría ajustar la duración y el ritmo del circuito, para que la visita no se haga pesada, teniendo en cuenta también que en visitas con escolares un recorrido mal dimensionado puede derivar en la pérdida de control del grupo, con el consiguiente aumento de la exposición a situaciones de riesgo.

Con todo, siempre estaría la posibilidad de adaptar el recorrido según el tipo de visita, compatibilizándolo con visitas escolares, técnicas, comerciales o institucionales.

Lo que nunca habría que perder de vista es la importancia de este tipo de visitas para la imagen de la empresa, pues el recorrido va a emerger como un escaparate corporativo, lo que aboca al cuidado estético de las zonas visibles. Algo que supone un auténtico reto cuando hay por medio actividades productivas.

Así, vemos que las exigencias que plantean este tipo de circuitos son bastante considerables, pero van en sintonía con las recompensas que pueden ofrecer a todos los niveles.

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