El diseño de una nave industrial debe responder a las necesidades concretas de la actividad que va a desarrollarse en ella.
No basta, por tanto, con crear un espacio amplio, estructuralmente adecuado y funcional en términos generales, ya que entran en juego condicionantes como la distribución, los flujos de trabajo, las instalaciones o las posibilidades de crecimiento. Todo ello sin dejar de atender a la vertiente primordial de la seguridad.
Una decisión desacertada durante la fase de proyecto puede traducirse después en falta de espacio, recorridos innecesarios, mayores consumos energéticos u otros problemas que supongan tener que recurrir a costosas reformas para suplir las carencias del planteamiento inicial. Y esto cuando los problemas de base resulten subsanables…
De ahí la importancia de identificar los errores más habituales en el diseño de una nave industrial en aras de evitar caer en ellos.
Diseñar la nave sin estudiar previamente la actividad
Uno de los principales errores consiste en plantear el edificio sin analizar al detalle el proceso productivo que deberá albergar.
Esta atención al layout de producción requiere que el dimensionamiento y la configuración de la nave se tracen según la actividad, la maquinaria, el movimiento previsto de materiales y personas así como las necesidades de almacenamiento y mantenimiento.
De lo contrario, pueden aparecer espacios desaprovechados junto a otras zonas demasiado reducidas, instalaciones mal ubicadas o interferencias entre las distintas fases del flujo operativo.
Para evitarlo, el diseño debe partir de un análisis funcional previo que contemple el proceso completo, desde la entrada de materias primas o mercancías hasta su posterior transformación, almacenamiento y expedición.
Asimismo, en esta fase inicial conviene potenciar la interlocución con la empresa que encarga la nave, e implicar a responsables de producción, logística, mantenimiento o prevención de riesgos laborales, pues desde cada ámbito se pueden detectar necesidades que no son evidentes sobre el plano.
Plantear una distribución interior poco eficiente
Una distribución deficiente puede lastrar el funcionamiento diario de la nave durante toda su vida útil. Pese a este hándicap tan determinista, no es infrecuente que se creen recorridos excesivos, cruces peligrosos entre mercancías y operarios, zonas de carga innecesariamente alejadas del almacén o cuellos de botella entre diferentes áreas, motivados aquí por un dimensionamiento insuficiente de los espacios de circulación y transición.
Más allá de reducir la productividad, estos problemas pueden incrementar el riesgo de golpes, atropellos o colisiones, especialmente en áreas en las que confluye el tránsito de carretillas elevadoras y vehículos pesados con el de trabajadores a pie.
La solución pasa por ordenar los espacios siguiendo la secuencia lógica de la actividad y diseñar flujos lo más directos posible. Igualmente, se ha de apostar por separar, siempre que sea viable, las vías de circulación de vehículos y peatones, además de dimensionar correctamente accesos, pasillos, radios de giro, patios de maniobra y muelles de carga.
No dimensionar la nave para las necesidades futuras
Otro fallo habitual es proyectar la nave atendiendo exclusivamente a un volumen de actividad concebible en el momento presente, cuando la realidad al respecto en una empresa puede cambiar mucho en unos pocos años.
En ocasiones, este error está condicionado por el tamaño de la parcela, en cuyo caso puede existir un problema de base en la elección del emplazamiento, por más que desde el diseño se pueda mitigar en parte mediante soluciones de aprovechamiento vertical: entreplantas, altillos industriales, sistemas de almacenamiento en altura, etc.
Pese a estas posibilidades de aprovechamiento, lo cierto es que una construcción que nace demasiado ajustada puede quedar pequeña pronto si aumenta la producción, se incorpora nueva maquinaria o cambian las necesidades de almacenamiento, en consonancia precisamente con un mayor volumen de actividad.
Pero el problema no afecta únicamente a la superficie construida. También pueden quedarse cortas la altura libre, la capacidad portante del pavimento,las zonas destinadas a oficinas y servicios auxiliares o los sistemas de ventilación.
De ahí que convenga contemplar desde el principio el margen de crecimiento y valorar la viabilidad de posibles ampliaciones. Esto puede implicar elegir una parcela que permita reservar espacio suplementario (si es factible), diseñar la estructura bajo un planteamiento modular para facilitar futuras expansiones y apostar también por instalaciones modulares.
En último término, se trata de evitar que cualquier evolución del negocio obligue a acometer una reforma compleja o limite las perspectivas de la empresa, por depender de una infraestructura infradotada para el crecimiento.
No adaptar la envolvente y las instalaciones al entorno
La nave debe diseñarse teniendo en cuenta tanto su actividad interior como las condiciones climáticas del lugar. Aplicar una solución constructiva estándar sin considerar la exposición solar, el viento, la humedad, la salinidad o la amplitud térmica más que probablemente ocasionará problemas de confort, condensaciones, corrosión y, por descontado, un consumo energético elevado, con lo que esta ineficiencia supone a efectos ambientales y económicos.
En zonas cálidas como la nuestra, una envolvente mal resuelta puede favorecer el sobrecalentamiento interior y exigir un mayor esfuerzo a los sistemas de climatización. Mientras una ventilación insuficiente dificultará la renovación del aire o la evacuación del calor generado por determinados procesos. Algo que es susceptible de colisionar con la normativa de riesgos laborales, que determina tanto las condiciones térmicas como de ventilación en el puesto de trabajo.
Para evitarlo, deben coordinarse desde el proyecto la orientación del edificio, la iluminación natural, los cerramientos, la cubierta, el aislamiento, la ventilación y los sistemas HVAC. Todo ello teniendo en cuenta que la solución adecuada dependerá siempre del clima de la ubicación, el uso específico de la nave y las condiciones ambientales que requieran los procesos de su operativa.
Diseñar sin prever los requisitos normativos y administrativos
A la hora de diseñar una nave industrial hay que comprobar tanto la compatibilidad de la actividad con el planeamiento urbanístico como los requisitos técnicos y administrativos aplicables.
Aspectos como la protección contra incendios, la accesibilidad, las distancias de evacuación, la sectorización o las exigencias ambientales forman parte del propio proyecto y pueden influir de manera decisiva en la superficie útil aprovechable, la distribución y las instalaciones de la nave.
También debe determinarse desde las primeras fases qué licencias, autorizaciones o comunicaciones serán necesarias para construir la nave y poner en marcha la actividad. Su tramitación dependerá de la ubicación, las características de la actividad y la normativa autonómica y municipal aplicable, requiriendo además la intervención de distintas administraciones.
En cualquier caso, no realizar este análisis desde el inicio suele ser sinónimo de caos, pues puede obligar a rediseñar espacios, modificar instalaciones o incorporar soluciones inicialmente no previstas. A ello se sumarían los retrasos y requerimientos administrativos que surgen cuando el proyecto presentado no se ajusta plenamente a las condiciones urbanísticas, ambientales o sectoriales exigibles, con todo lo que implican también esos desencuentros burocráticos.
La importancia de contar con un proyecto bien planificado
Evitar estos errores requiere una visión global de la nave industrial, entendida no solo como una construcción, sino como el recurso primordial para la actividad actual y futura de la empresa.
En Anovel sendos departamentos propios de arquitectura e ingeniería analizan cada proyecto de manera exhaustiva, atendiendo a los procesos, los flujos de trabajo, las necesidades técnicas y las previsiones de crecimiento. Aplicamos una planificación rigurosa desde el inicio que nos permite luego construir naves más seguras, eficaces, eficientes energéticamente y totalmente preparadas para responder a las exigencias presentes y venideras de la empresa. ¡Si necesita una nueva nave para su empresa, contáctenos! ¡Nos avalan décadas de trayectoria!