La construcción de una nave no puede plantearse como una suma de decisiones aisladas, debiéndose, ante todo, mantener una perspectiva de conjunto, que atienda especialmente a la imbricación del diseño arquitectónico y la ingeniería estructural e industrial.
A grandes rasgos, podemos señalar que la arquitectura ordena la distribución de espacios, con zonas de trabajo, oficinas, accesos y recorridos, pero también prefigura la imagen exterior y la relación con el entorno.
Por su parte, la ingeniería se ocupa de la vertiente técnica: estructura, cimentación, instalaciones, cargas, comportamiento energético, seguridad y cumplimiento normativo.
Coordinación desde la fase inicial del proyecto
La coordinación debe empezar antes incluso del proyecto de ejecución, en la fase de consultoría y análisis de necesidades.
Así, primeramente, habría que estudiar el tipo de actividad de la empresa, los flujos de trabajo, la maquinaria prevista y las necesidades de almacenamiento, ya que estos factores determinarán los requerimientos funcionales de la nave.
A partir de ahí se podrá definir la organización de los espacios del edificio, desde los accesos y muelles de carga hasta las oficinas y zonas auxiliares, sin olvidar tampoco la previsión de posibles ampliaciones futuras.
Simplificando un tanto, podemos afirmar que desde la arquitectura se ordenan estos usos dentro de la nave, correspondiéndole a la ingeniería comprobar que esa distribución resulte viable a efectos estructurales, constructivos y normativos.
Siguiendo este planteamiento, la arquitectura esencialmente aporta orden, funcionalidad e imagen; mientras que la ingeniería contribuye decisivamente a la viabilidad, seguridad, eficiencia y durabilidad.
Ni que decir tiene que ambas, la arquitectura y la ingeniería, estarán condicionadas por la parcela. Hablamos de condiciones del terreno, orientación, los niveles de ocupación máxima, los retranqueos y otras limitaciones que pueda imponer la normativa.
En cualquier caso, siempre va a resultar básico que desde el principio haya una óptima coordinación entre arquitectura e ingeniería, en aras de evitar cambios sobre la marcha en el diseño que provoquen interferencias en el desarrollo de la obra, retrasos y los consiguientes sobrecostes.
Diseño funcional de la nave: espacios, flujos y operativa
Uno de los principales objetivos al construir una nueva nave es maximizar su eficiencia operativa. Para lograrlo, la distribución interior de espacios debe conectar a la perfección todas las áreas involucradas en el flujo de trabajo: producción, almacenamiento, expedición, oficinas, zonas técnicas, espacios auxiliares, etc.
Al margen de conectar esos espacios interiores, la arquitectura se ocupa también de la conexión interior-exterior, diseñando accesos a los muelles de carga, zonas de maniobra, etc. El objetivo último sería trazar unos flujos operativos eficientes a efectos productivos que, al mismo tiempo, garanticen la separación de recorridos de personas, máquinas y mercancías para evitar entrecruzamientos peligrosos.
No obstante, toda esa organización espacial quedará supeditada a la validación técnica de la ingeniería, quien será la encargada de comprobar que la distribución prevista pueda ejecutarse con garantías estructurales, funcionales, energéticas y de seguridad.
Hablamos, así pues, de coordinar el diseño con las decisiones técnicas de mayor calado: cimentación, estructura metálica, cubiertas, cerramientos, pavimentos e instalaciones.
Cálculo avanzado, estructura e instalaciones
El cálculo estructural debe estar alineado con el diseño arquitectónico, porque la elección de grandes luces, alturas libres, entreplantas, puentes grúa o zonas de maquinaria condiciona las soluciones constructivas a desplegar.
Asimismo, la ingeniería de instalaciones ha de coordinarse con la arquitectura para ubicar correctamente sistemas eléctricos, unidades HVAC, equipos de protección contra incendios, redes de saneamiento, iluminación, telecomunicaciones u otros sistemas técnicos de la nave.
También se debe prever el mantenimiento: accesos a equipos, cuartos técnicos, pasarelas, zonas de revisión y sustitución de componentes, etc.
Cuanto más compleja sea la nave, más importante será el papel del cálculo avanzado y la ingeniería de detalle. Para ello, resultan especialmente útiles recursos tecnológicos como el modelado 3D, que permite visualizar la nave antes de construirla y anticipar posibles problemas.
De este modo, se facilita la coordinación entre estructura, cerramientos, instalaciones, espacios de trabajo, recorridos y zonas técnicas; al tiempo que se pueden detectar con antelación incompatibilidades estructurales, interferencias entre elementos o problemas de accesibilidad.
Por ello, se puede afirmar que el modelado 3D y la ingeniería de detalle posibilitan convertir una buena idea de nave sobre plano en una obra viable, ejecutable y controlada.
Coordinación durante la ejecución de obra
La coordinación entre arquitectura e ingeniería no termina con el proyecto, sino que debe mantenerse durante todo el proceso de ejecución de la nave.
Sabemos que durante la obra pueden aparecer una amplia variedad de imprevistos, ya estén relacionados con el terreno, los suministros, las instalaciones o nuevas necesidades inicialmente no contempladas.
De ahí el papel clave de una buena dirección técnica, que ante las eventualidades que puedan surgir sea capaz de tomar decisiones conducentes a preservar la coherencia entre diseño, estructura, funcionalidad y coste.
Resulta esencial una coordinación constante entre quienes diseñan, calculan, ejecutan y supervisan, en aras de poder responder a las incidencias, mantener los estándares de calidad, controlar los plazos y, en último término, garantizar que lo construido responda a los objetivos del proyecto.
Cómo coordina Anovel Ingeniería arquitectura e ingeniería
En Anovel contamos con sendos departamentos propios de arquitectura e ingeniería, y atesoramos un saber hacer en la coordinación del trabajo aquilatado por décadas de trayectoria, a lo que añadimos el uso de los recursos más avanzados.
Así, estamos en condiciones de asumir el ciclo completo de las edificaciones industriales, desde el planeamiento de las obras hasta su construcción, abarcando consultoría, diseño y ejecución. Bajo este propósito, trabajamos con equipos especializados que utilizan métodos de cálculo avanzado, ingeniería de detalle y modelado 3D, incluyendo tecnologías como el software BIM para coordinar desde una visión conjunta el diseño, la estructura, las instalaciones y la ejecución de la nave.
En Anovel, arquitectura e ingeniería trabajan juntas desde el inicio, y el resultado es una nave mejor adaptada a las necesidades de la empresa, con menos interferencias, menos improvisaciones en obra y mayor sintonía final con el uso real que tendrá el edificio.
Además, esta forma de trabajar nos facilita encontrar soluciones constructivas innovadoras y eficaces, adaptadas a cada proyecto, con la vista puesta siempre en alumbrar una nave industrial funcional, segura, eficiente, totalmente alineada con la actividad del cliente y con una estética cuidada.
Si su empresa precisa una nueva nave, no dude en confiársela a los mejores expertos. ¡Contáctenos, llevamos décadas realizando construcciones industriales con alma propia!