Naves industriales para empresas que operan con productos voluminosos

Naves industriales para empresas que operan con productos voluminosos

Construir una nave industrial preparada para productos de gran volumen supone un gran reto, que va a determinar las características de la construcción.

Además, esos productos voluminosos pueden tener unas propiedades muy diversas, sin ir más lejos en cuanto a su peso, lo que también va a repercutir en el diseño y las soluciones constructivas a aplicar.

Así, no plantea las mismas exigencias si se trata de embalajes de gran formato, cajas agrícolas o grandes envases plásticos, que suelen ocupar mucho espacio sin concentrar grandes cargas, que si hablamos de maquinaria, perfiles metálicos, bloques de piedra natural, prefabricados de hormigón o componentes industriales de gran tonelaje. Adicionalmente, estarían las mercancías cuyo volumen resultaría problemático por morfología: piezas largas, tuberías, tableros, paneles, elementos curvos o productos que no pueden apilarse con facilidad.

En cualquier caso, el diseño de la nave habrá de apuntar a una optimización de los espacios, enfocada a aprovechar bien el volumen interior, facilitar la operativa con los productos y garantizar la seguridad, tanto en el almacenamiento como en la circulación y expedición de las mercancías.

Altura libre, volumen interior y espacios diáfanos

En una nave industrial destinada a la operativa con productos voluminosos, la capacidad real en ámbitos clave como el almacenamiento no depende únicamente de la superficie en planta, al entrar en juego también el aprovechamiento del volumen interior.

Bajo esa premisa, la altura útil disponible resulta determinante para poder trabajar con mercancías voluminosas paletizadas, estanterías industriales de gran altura u otros sistemas de almacenamiento vertical.

Aunque esa nave de gran altura útil servirá de poco si la estructura, las instalaciones o cualquier elemento constructivo o técnico invaden zonas operativas y limitan el aprovechamiento real del volumen interior.

El diseño, además de contemplar dónde se va a almacenar cada producto, debe prever cómo se va a acceder a él. En este sentido, adquiere mucha importancia la relación entre la altura libre y los medios utilizados para mover la mercancía dentro de la nave, puesto que carretillas elevadoras, retráctiles, plataformas elevadoras u otros equipos de manipulación de mercancías necesitan espacio suficiente para operar con seguridad, elevar cargas, girar y desplazarse sin interferencias.

Junto a la altura, la diafanidad del espacio interior es otro factor clave. Los productos de gran formato suelen exigir zonas amplias, con el menor número posible de obstáculos y una distribución de pilares bien estudiada. Así, las grandes luces estructurales van bien desde para poder colocar estanterías amplias hasta para facilitar el desplazamiento y las maniobras con mercancías voluminosas, siempre que estén coordinadas con la modulación de pilares y el layout logístico.

Pavimentos adaptados al volumen, el peso y las necesidades operativas de las mercancías

En lo que respecta a los suelos industriales, en primer lugar, el pavimento debe adaptarse al volumen de las mercancías. Aunque estos productos no tengan por qué ser especialmente pesados, sus grandes dimensiones pueden exigir recorridos amplios, zonas de giro mayores y una superficie regular que facilite su desplazamiento dentro de la nave. En este sentido, la planicidad delsuelo resulta clave para que carretillas, transpaletas, plataformas elevadoras u otros equipos de manipulación puedan mover mercancías de gran formato con estabilidad y seguridad.

Si además estamos hablando de mercancías voluminosas pesadas, el pavimento habrá de dimensionarse para soportar cargas importantes, al sumarse a las propias de los productos los esfuerzos derivados del tránsito de los equipos pesados que las transportan. También habrá que atender a las cargas puntuales transmitidas por estanterías, apoyos o equipos de manipulación, con el objetivo de evitar deformaciones o deterioros prematuros del pavimento.

Muelles de carga y zonas de maniobra para mercancías voluminosas

Con mercancías voluminosas, la carga y descarga adquiere una importancia capital, ya que no basta con disponer de muelles convencionales, al tener que contar con zonas de maniobra que favorezcan tanto la operativa usual con vehículos pesados como la manipulación de productos de gran formato. Y todo ello sin generar esperas, ni interferencias y con las máximas garantías de seguridad. Idealmente, esta zona tendrá que dotarse con:

  • Muelles adaptados al tipo de vehículo, considerando si operarán camiones rígidos, tráileres, furgones de gran capacidad u otros medios de transporte.
  • Playas de maniobra bien dimensionadas, que permitan a los vehículos colocarse correctamente en el muelle sin efectuar maniobras forzadas.
  • Radios de giro adecuados, para evitar incidencias en la entrada, salida o posicionamiento de los camiones.
  • Espacio suficiente para la aproximación y retirada de la mercancía, especialmente cuando se trabaja con piezas largas, palets muy grandes apilados o productos que requieren movimientos más amplios.
  • Conexión fluida entre el muelle y la zona de almacenamiento, de forma que la mercancía voluminosa no tenga que recorrer trayectos innecesarios una vez descargada.
  • Separación entre áreas de maniobras de vehículos y de circulación de personas, imprescindible para reducir riesgos en una zona de alta actividad.

Distribución interior y flujos logísticos para productos voluminosos

Si la distribución interior de cualquier nave debe evitar recorridos complejos y maniobras innecesarias, este planteamiento resulta más necesario todavía con mercancías de gran formato, dado que cualquier desplazamiento mal planteado consume más tiempo, exige más espacio de giro y, sobre todo, amenaza la seguridad de las personas, más allá del riesgo de golpes contra estanterías, pilares u otros elementos de la nave.

Por ello, conviene ordenar con especial cuidado las zonas de recepción, acopio, preparación y expedición, buscando que las mercancías avancen de forma lógica desde su entrada hasta su salida.

Asimismo, cabe atender a la rotación de los productos, que aboca a ubicar las mercancías voluminosas de salida más frecuente cerca de las zonas de expedición o de los muelles de carga, en aras de evitar desplazamientos largos con mercancías difíciles de manejar, y más si están agrupadas. En contraposición, los productos de menor rotación pueden situarse en áreas menos próximas, siempre que tengan un acceso cómodo y seguro.

El objetivo último es reducir tiempos muertos, liberar espacio operativo y evitar que el tamaño de la mercancía se convierta en una rémora para el layout de trabajo dentro de la nave.

Seguridad en el almacenamiento y manipulación de mercancías voluminosas

Las mercancías voluminosas pueden dificultar la visibilidad, y aumentar el riesgo de golpes contra pilares, estanterías u otros elementos de la nave.

Además, cuando estas cargas se desplazan, resulta esencial prever recorridos bien señalizados, pasillos suficientes y la dotación de protecciones antiimpacto, sin perder de vista nunca la necesidad de una adecuada separación entre la circulación de personas y maquinaria.

También habrá que cuidar la estabilidad de las cargas, e impedir que el el almacenamiento de los productos de gran formato invada zonas de evacuación o áreas necesarias para la intervención en caso de emergencia.

Instalaciones integradas sin interferir en la operativa

En una nave destinada a productos voluminosos, las instalaciones deben diseñarse para dar servicio al edificio sin restar capacidad útil ni obstaculizar la manipulación de la mercancía de gran formato.

Iluminación, ventilación, sistemas HVAC, medidas de protección contra incendios y redes eléctricas deben coordinarse siempre con la configuración operativa de cualquier nave industrial, pero esta exigencia se acentúa todavía más cuando se trabaja con mercancías voluminosas. En estos casos, cualquier instalación mal ubicada puede restar altura útil, invadir zonas de maniobra, dificultar el acceso a determinados productos o limitar el aprovechamiento real del espacio interior.

Así, vemos la alta exigencia que tienen las naves destinadas a empresas que trabajan con productos voluminosos, suponiendo estas construcciones un reto que solo pueden afrontar especialistas como los de Anovel Ingeniería, con una amplia experiencia dando respuesta a las necesidades específicas de clientes de todo tipo de sectores, incluidos aquellos que trabajan con mercancías de características especiales, ya lo sean por fragilidad, tamaño u otros condicionantes. No dude en confiar la construcción de su nueva nave a los mejores expertos. ¡Contáctenos, nos avalan décadas de trayectoria!