Las altas temperaturas a pie de obra son un problema a gestionar en todo el sector de la construcción, particularmente en áreas como el levante español, donde se alcanzan valores térmicos muy elevados de manera persistente desde junio hasta septiembre, con especial incidencia en julio y agosto, los dos meses centrales del verano.
El objetivo principal es atender a la salud y al bienestar de los trabajadores, lo que obliga a adoptar distintas medidas de protección, y a replantear cómo se organiza la ejecución de los trabajos, priorizando determinadas tareas y posponiendo otras en la medida de lo posible.
Riesgos térmicos en la construcción industrial
Como sabemos, construir una nave industrial conlleva operaciones como movimientos de tierras, cimentaciones, instalaciones de estructuras metálicas, hormigonados, soldaduras, montajes de cubiertas… Trabajos que suponen la exposición directa al sol durante un tiempo prolongado, implicando algunos de ellos, además, la manipulación de materiales que pueden alcanzar temperaturas muy altas.
Para hacerse una idea, basta con pensar lo que supone estar cerca de una hormigonera en pleno verano, o manipular perfiles metálicos expuestos al sol durante horas. En este contexto, el riesgo térmico no es una posibilidad remota, sino una amenaza tangible que requiere medidas de prevención específicas y bien planificadas.
En este sentido, el protocolo sectorial de actuación ante fenómenos de altas temperaturas (impulsado por la Confederación Nacional de la Construcción y las principales centrales sindicales del sector) marca unas pautas muy claras.
Así, establece medidas concretas como la adaptación de los horarios de trabajo para evitar las horas de mayor exposición, la prohibición de trabajos en solitario en caso de alerta naranja o roja, el suministro frecuente de agua fresca, la habilitación de zonas de descanso en sombra o climatizadas, y la asignación de tareas alternativas cuando no se pueda garantizar la seguridad.
Además, obliga a informar diariamente al personal sobre el nivel de riesgo previsto, y a formarles para identificar los síntomas del golpe de calor y actuar ante ellos.
Todas estas medidas están perfectamente alineadas con la última legislación sobre la materia.
Normativa vigente sobre protección frente a fenómenos meteorológicos extremos
Desde mayo de 2023, el Real Decreto-ley 4/2023 modificó el marco legal para la protección de los trabajadores ante fenómenos meteorológicos extremos, como los que se dan cuando hay un calor excesivo a pie de obra. Entre los aspectos fundamentales que aborda la legislación están:
- Obligatoriedad por parte de las empresas a incorporar el riesgo por altas temperaturas en sus evaluaciones de riesgos laborales, previendo la aplicación de medidas concretas ante episodios extremos, como las que acabamos de ver que establece el protocolo sectorial de actuación en la construcción.
- En alerta naranja, es obligatorio adaptar las condiciones de trabajo: acortar jornadas, cambiar horarios o sustituir tareas de riesgo que implican una mayor exposición a altas temperaturas.
- En caso de alerta roja por calor, está prohibido el trabajo al aire libre, a menos que se pueda garantizar plenamente la protección de los trabajadores.
Todo esto se aplica sin excepción a las obras de construcción industrial, donde los espacios no se pueden cerrar y la exposición directa es difícil de evitar.
¿Cómo se organiza una obra industrial en verano?
Para conciliar la seguridad del personal que trabaja a pie de obra con la continuidad de los trabajos, ya hablemos de construcción industrial o residencial, se tienden a aplicar las siguientes medidas:
- Cambios de horario: las jornadas se adelantan para evitar las horas centrales del día. En muchos casos, se trabaja de 7:00 a 14:00 o se interrumpe la jornada durante el mediodía para retomarla al caer la tarde.
- Adaptación de tareas y despliegue de zonas de sombra: los trabajos más duros o en zonas más expuestas se programan en franjas horarias menos calurosas. Y además, se instala sombra artificial (lonas, carpas, toldos) en puntos críticos.
- Agua y descansos frecuentes: debe haber suministro constante de agua fresca. Y se recomienda beber cada 15-20 minutos, incluso sin sed. También es fundamental habilitar zonas de descanso frescas.
- Equipos de protección adaptados al calor: la indumentaria se adapta pero no se puede eliminar, porque esa exposición directa sería muy peligrosa. Así, ha de utilizarse ropa laboral clara y transpirable, gorras y cascos con buena ventilación, e incluso crema solar para cara y brazos.
- Formación y preparación del personal: los trabajadores deben conocer los síntomas del golpe de calor y saber cómo actuar.
Al margen de la aplicación de estas medidas, la normativa prevé que cada día se informe al equipo del nivel de alerta de la AEMET, la agencia estatal de meteorología. En caso de alerta naranja o roja, se adaptaría la jornada de inmediato, bajo los criterios que hemos expuesto antes.
¿Qué pasa si no se puede trabajar por calor en las obras?
La Ley permite interrumpir las obras en horario de máximo riesgo y reanudarlas más tarde si mejora la situación. De no poder compensarse el tiempo de parada durante esa jornada, las horas no trabajadas habrían de recuperarse en los 6 meses siguientes (con ciertos límites), siempre con preaviso y acuerdo con los trabajadores. De hecho, estos no podrán ser sancionados por no adaptarse un cambio horario si es por causa justificada, incluyéndose aquí los derechos de conciliación familiar.
Así, vemos que se puede armonizar la salud laboral con la óptima ejecución de unas obras de las características de las naves industriales, proyectos cuya envergadura requiere una excelente planificación, que también debe contemplar eventualidades como la incidencia de temperaturas extremas que repercutan en la ejecución de los trabajos.
De ahí, la importancia de confiar las naves industriales a empresas que tengan una amplísima experiencia construyéndolas, capaces de planificar el desarrollo de las obras de manera flexible para conciliar la prevención de riesgos laborales por calor extremo con el cumplimiento de los plazos acordados sin sobrecostes. En Anovel Ingeniería nos avala un amplísimo bagaje erigiendo todo tipo de naves industriales en un área térmicamente muy sensible como es la del Levante español, por eso estamos en disposición de organizar y ejecutar cada obra que asumimos bajo los principios de seguridad, eficiencia operativa y compromiso con el cliente. ¡Contáctenos si necesita una nueva nave para su empresa, nos avalan décadas de trayectoria!