Construcción de naves industriales resistentes contra el viento

Construcción de naves industriales resistentes contra el viento

El viento puede suponer una amenaza muy significativa para las naves industriales. De ahí, que por elementales motivos de seguridad sea muy importante contar con su incidencia antes de construir los edificios.

La primera clave para levantar una nave industrial protegida contra el viento radica en un estudio exhaustivo de la ubicación. En este sentido, no es lo mismo construir en una zona costera expuesta a vientos marinos (más erosivos), que en un valle rodeado de montañas, en cuyo caso la amenaza provendrá de la canalización de corrientes de mayor intensidad.

En zonas como el sureste mediterráneo español los vientos locales de levante y poniente suelen ser moderados, pero como sabemos se pueden dar episodios puntuales de ciclogénesis explosivas con vientos racheados muy fuertes, que es necesario prever en la construcción de naves industriales.

Con carácter general, antes de elegir el solar de la nave habría que estudiar el historial de los vientos predominantes (velocidad media, máximos puntuales, dirección habitual, etc.), la topografía del entorno (presencia de montañas, llanuras abiertas u otras edificaciones que pueden encauzar o dispersar el viento) así como, por supuesto, todo lo relativo a límites en altura, retranqueos y otros aspectos que pueda contemplar la normativa.

Cimentación y estructuras de refuerzo contra el viento en la nave

Garantizar la estabilidad de la cimentación es el primer requisito para poder construir naves industriales resistentes a la acción de vientos fuertes, ya que una sujeción sólida será fundamental para que la estructura soporte las fuerzas de arrastre y de succión que ejercerán estos.

Así, según el tipo de terreno y las cargas de viento se puede optar por un determinado tipo de zapatas, e incluso en los casos más extremos por pilotes que anclen la nave a capas estables del terreno.

También, pueden ser necesarios refuerzos de arriostramiento en elesqueleto de la nave, para evitar deformaciones y oscilaciones peligrosas. Mientras que los contravientos diagonales y apoyos ayudarán a absorber la fuerza del viento.

Es interesante señalar que en las zonas de Estados Unidos proclives a padecer tornados y huracanes las cimentaciones están siempre sobredimensionadas, y cuentan con múltiples elementos extra de refuerzo para resistir ráfagas que pueden superar fácilmente los 200 km/h cuando se producen este tipo de fenómenos meteorológicos.

Diseño y elección de materiales de la nave en previsión de los vientos

La morfología de la nave industrial y los materiales que se elijan para ella son aspectos decisivos en su comportamiento frente al viento.

En lugares muy ventosos es habitual ver cubiertas a dos aguas o con cierta inclinación, que no solo gestionan mejor las precipitaciones sino que además favorecen que el viento ‘resbale’ en vez de percutir directamente.

Además, en zonas con vientos extremos se puede apostar por soluciones arquitectónicas como una cubierta aerodinámica, siendo este un concepto que al margen de a los cuerpos en movimiento aplica a estructuras fijas. Y también, se puede optar por redondear las esquinas, que con respecto a las de ángulo recto ofrecen la ventaja de reducir la presión del aire.

En lo tocante a materiales, si se eligen la chapa de acero galvanizado y los paneles sándwich por sus propiedades aislantes, ligereza y facilidad de montaje, conviene calcular muy bien su grosor y resistencia para que puedan soportar la succión del viento, sobre todo en puntos críticos como las cumbreras de la cubierta a dos aguas, los hastiales en la parte superior triangular de la fachada y las propias esquinas.

Asimismo, se presta especial atención a los sistemas de fijación (tornillos, anclajes, uniones entre paneles), teniendo en cuenta que el punto más débil ante vientos fuertes suele ser la unión o la zona de solape.

Soluciones arquitectónicas y detalles constructivos contra el viento

Para robustecer la nave frente a rachas fuertes de viento, se toman otras medidas adicionales, como la protección de puertas y vanos, particularmente en las grandes aperturas de la construcción, por ejemplo, los muelles de carga que serían puntos muy sensibles. Aquí, se instalan sistemas de cierre reforzado y cortavientos que impidan que las ráfagas penetren en el interior, con el consiguiente estrago.

También, cobra importancia que se refuerce a distintos elementos de la fachada con soportes resistentes a vibraciones, para evitar desprendimientos que causen daños personales.

E igualmente cabría plantear la envolvente de todo el edificio (la capa que separa el interior del exterior) de modo que también asegure una óptima resistencia al viento, más allá de que se plantee para que ofrezca los valores de aislamiento térmico y acústico deseados.

El papel de herramientas BIM para hacer naves resistentes al viento

La tecnología BIM (Building Information Modeling) permite simular y analizar de forma muy precisa cómo reaccionará la estructura de la nave ante diferentes condiciones climáticas, incluidos vientos intensos.

Mediante este software se puede modelar la construcción en 3D al detalle, incluyendo su diseño, materiales y hasta los sistemas de fijación. Además, es posible aplicar cargas de viento con simulaciones para comprobar cómo se distribuyen los esfuerzos y, así detectar puntos débiles potenciales.

En Anovel Ingeniería utilizamos estos recursos tecnológicos avanzados para construir las naves de nuestros clientes, a los que aportamos el buen hacer de los profesionales de sendos departamentos propios de arquitectura e ingeniería.

Atesoramos una gran experiencia construyendo todo tipo de naves industriales, siempre perfectamente preparadas para resistir los agentes atmosféricos, pero también para asegurar eficacia operativa, eficiencia energética y excelencia estética. Si necesita una nueva nave para su empresa no dude en contar con nosotros. ¡Contáctenos, tenemos mucho que ofrecerle!