Incidentes recientes han demostrado la necesidad de que las empresas estén preparadas ante la interrupción repentina del suministro eléctrico.
De hecho, el apagón general que se produjo en España hace unas semanas puede haber tenido un impacto de una décima de PIB trimestral, de acuerdo a un estudio de CaixaBank Research, con especial incidencia en las industrias más electrointensivas: sector del automóvil, siderurgia, petroquímica, etc. Además, en algunos casos, como en el último ejemplo sin ir más lejos, no se trata solo de la interrupción de la actividad, ya que entran en liza también las amenazas de seguridad, que obligan a hacer evacuaciones de emergencia de gases y fluidos, como ocurrió con la planta de Repsol en Escombreras al activarse las antorchas de seguridad, con el resultado de la salida de un humo negro por la chimenea que indicaba precisamente que el procedimiento estaba funcionando.
Impacto de la pérdida de suministro eléctrico en las naves industriales
La pérdida de fluido eléctrico en plantas y naves industriales puede suponer la interrupción súbita de procesos operativos, el malogramiento de materia prima o productos elaborados que tienen que preservarse en unas determinadas condiciones térmicas e incluso riesgos de seguridad, tanto para el personal como el entorno inmediato de la construcción, cuando hablamos de instalaciones cuyo funcionamiento puede afectar al exterior por emisiones, vertidos o fallos en los sistemas de contención.
Por todo ello, conviene tener previsto un plan de continuidad que contemple una serie de medidas que minimicen los efectos de un apagón, yendo más allá del simple acopio de generadores, por más que indudablemente estos vayan a cumplir un importante papel dentro de la estrategia anti-apagones.
Alimentación eléctrica alternativa en las naves industriales
Efectivamente, disponer de una solución de alimentación energética de respaldo que pueda activarse de forma inmediata es un recurso indispensable para preparar una nave ante apagones.
Lo más habitual es contar con un grupo electrógeno con capacidad suficiente para mantener en marcha los sistemas esenciales. Pueden ser diésel, a gas o híbridos, y conviene que tengan arranque automático para evitar dilaciones con efectos irreversibles, como por ejemplo la parada de cadenas de producción, la pérdida de datos en sistemas informáticos o el fallo en equipos de refrigeración que afecte a productos sensibles.
En este contexto, juegan un papel clave los SAI, o sistemas de alimentación ininterrumpida, ya que posibilitan mantener equipos críticos en funcionamiento durante apagones breves, o dar el tiempo suficiente hasta que entren en acción los generadores si la situación de pérdida de suministro se prolonga.
También, las naves industriales que cuentan con sistemas fotovoltaicos requieren el complemento de baterías y dispositivos de respaldo. De hecho, esta solución combinada se mostró bastante eficaz durante el último apagón, permitiendo a las empresas que la tenían continuar con su actividad, lo que explica el aumento de la demanda en un 450% para dotarse de un mix combinado que incluya placas solares, baterías y sistemas de back-up box.
Priorización de alimentaciones críticas ante apagones en naves
No todo necesita seguir funcionando durante un apagón. Por eso, es importante identificar qué zonas o equipos deben tener prioridad.
Bajo esta perspectiva es importante elaborar un listado de alimentaciones críticas, que incluya maquinaria esencial, iluminación de emergencia y climatización de áreas térmicamente sensibles, si las hay.
A nivel eléctrico, lo ideal sería contar con cuadros independientes para diferenciar las líneas críticas del resto. Mientras que el sistema de alimentación de respaldo debe estar dimensionado para abastecer únicamente lo necesario, y evitar así sobredimensionamientos que encarezcan la instalación y reduzcan su eficiencia, tanto en costes como en consumo energético. Esta planificación selectiva al margen de optimizar recursos, además garantiza una respuesta rápida y eficaz ante cualquier corte del suministro.
Seguridad en la nave industrial durante el apagón
En los planes de contingencia ante caídas del suministro eléctrico la seguridad es siempre prioritaria, con la vista puesta primero en la protección del personal y luego en la de las instalaciones.
De nuevo aquí es clave dotarse con sistemas capaces de funcionar sin alimentación eléctrica de red. Hablamos de iluminación de emergencia instalada en puntos estratégicos, alarmas y sensores que disponen de respaldo energético o alimentación autónoma para seguir operativos, así como de recursos que ayuden a una evacuación segura del personal como la señalética luminiscente. Además, este habrá de estar entrenado con simulacros adaptados a situaciones de apagón.
Continuidad operativa en la nave industrial
Tener energía no garantiza que todo funcione como antes del corte. También hay que preparar la operativa. Bajo esta perspectiva, habría que tener previstos:
- Protocolos de actuación para saber qué hacer en cada caso, desde quién debe ser avisado hasta qué equipos pueden reiniciarse manualmente.
- Desarrollo de procedimientos a seguir en áreas críticas, como por ejemplo las que tienen necesidades de refrigeración.
- Instalación de sistemas de arranque secuenciado para evitar picos de tensión que puedan provocar averías en maquinarias o errores de software.
Con todo, para que las distintas medidas que hemos ido exponiendo sean funcionales va a ser preciso un mantenimiento preventivo enfocado en este ámbito, que asegure que los sistemas de respaldo van a responder cuando se les necesite, ya que de poco sirve tener un generador si no arranca cuando hace falta.
Así, habrá que realizar desde comprobaciones periódicas de grupos electrógenos, SAIs y cuadros eléctricos independientes, hasta simulacros de apagón regulares. Y también, se tendría que ir más allá de planificar la continuidad operativa para hacer lo propio con la de negocio.
De ahí, que sea básico incluir los riesgos eléctricos en el plan general de contingencias, o prever en los acuerdos con clientes y proveedores la gestión de retrasos o incidencias por pérdida de suministro. Y en los casos más sensibles, como los de las industrias electrointensivas, estudiar la viabilidad de contar con sistemas redundantes o soluciones alternativas que provengan del exterior.
Estas serían las pautas básicas a seguir para minimizar las consecuencias de los apagones en naves industriales. En Anovel Ingeniería somos especialistas en construirlas cuidando cada detalle para que estén perfectamente preparadas para afrontar cualquier reto. ¡Nos avalan décadas de experiencia!