En este post vamos a abordar el control de las emisiones de ruido en las naves industriales, un aspecto que se intuye clave desde la perspectiva interna, pensando en la salud y en el bienestar del personal que trabaje en la empresa, pero que también lo es en la externa, dado el potencial impacto en la contaminación acústica del entorno donde se ubica la construcción.
De hecho, ambas dimensiones están reguladas por normativas específicas, que en el caso del puesto de trabajo serían los reales decretos 1311/2005 y 286/2006 que regulan respectivamente la exposición a vibraciones de maquinaria y los riesgos derivados del ruido en sí.
Mientras que el impacto acústico de las naves industriales en el entorno es uno de los criterios que se tienen en cuenta para conceder, con base al Real Decreto Legislativo 1/2016, la Autorización Ambiental Integrada (AAI), y eventualmente la unificada o simplificada en aquellas comunidades que las otorgan.
La problemática del ruido en las naves industriales
Los altos niveles de emisiones acústicas en las construcciones industriales obedecen a la operativa de maquinarias pesadas de producción, transformación, envasado o embalaje. Pero también, se dan por procesos de manufactura específicos tales como trabajos de prensado, corte, soldadura… Además, a todo ello se podría sumar (aunque en menor medida) la acción de equipos de Frío Industrial, ventilación, climatización, generación de energía, etc.
En lo que respecta a las máquinas tendríamos tanto el ruido como las vibraciones, que exigen igualmente un férreo control debido a sus potenciales efectos perniciosos. De ahí, que cuenten con una normativa ISO de calidad específica, la 10816.
Ambos aspectos, ruido y vibraciones, inciden en la salud de los trabajadores, al poder provocar un ambiente sonoro inadecuado pérdida auditiva, estrés y fatiga, traducible esta última en disminución de productividad y, lo que es más grave, en aumento del riesgo de accidentes.
Mientras que la emisión de ruidos excesivos hacia el exterior, por su parte, puede resultar particularmente nociva en naves industriales situadas en cascos urbanos, cerca de zonas residenciales, o en sitios cercanos a colegios, una vecindad que se da más a menudo de lo que cabría pensar intuitivamente.
Preparación de naves industriales frente al ruido
Por más que en el interior de la nave todo el personal que lo requiera esté dotado de equipamiento de protección acústica, lo cierto es que hay varias medidas que se deben plantear para la insonorización de naves industriales, incluso desde su propio diseño.
En primer lugar, a la hora de planear los espacios se puede tratar de ubicar las fuentes de ruido de manera estratégica, procurando trazar una zonificación que separe del resto las áreas de trabajo ruidosas donde haya maquinaria o compresores.
Además, cabría diseñar los techos y paredes con angulaciones que eviten el rebote y la propagación del sonido. Y ya para el aislamiento estructural de la construcción será clave la utilización de espuma acústica en muros y cubierta. En estas mismas partes de la nave también jugarían un rol importante los paneles fonoabsorbentes de lana de roca o fibra de vidrio, que adicionalmente se pueden instalar desde en las zonas de cabinas hasta en el área de oficinas, pensando en este caso en el confort acústico del personal de esa zona que no trabaja con equipos de protección.
Para dotar de paneles de este tipo a las paredes interiores pueden colocarse directamente sobre la superficie, o bien integrarse en estructuras modulares. En cualquier caso, siempre van a resultar esenciales en naves con cubiertas interiores que cierren espacios muy amplios y altos, por el efecto de reverberación y eco del ruido. Además, hay que considerar que en las naves con techos metálicos el sonido tiende a rebotar más, lo que hace muy conveniente esta solución. Igualmente valiosa para pasillos y corredores de naves con diseños abiertos o interconectados.
La importancia del panel sándwich
El panel sándwich con núcleo aislante estaría dentro de los materiales que pueden hacer una gran contribución al aislamiento estructural de las naves industriales, dado que sus propiedades en este sentido no se limitan a la vertiente térmica, lo que sumado a sus cualidades estéticas explica su presencia recurrente en las construcciones.
Tampoco convendría dejar de lado la instalación de puertas y ventanas con propiedades acústicas, al igual que la gestión de las vibraciones, para lo que se puede precisar desde apostar por suelos y techos flotantes, hasta la instalación de bases anti-vibratorias en maquinarias pesadas, velando siempre asimismo por el cumplimiento de la normativa específica que también hay en este ámbito.
Todo lo relativo a la insonorización de las naves industriales es clave a efectos de cumplimiento normativo, de bienestar y rendimiento del personal, e incluso tiene repercusiones reputacionales, ya que puede influir negativamente en cómo se va a percibir la industria en su entorno.
Así, vemos que construir una nave industrial es un cometido complejo, al entrar en liza múltiples vertientes como la acústica que acabamos de ver, la de la eficiencia energética, la eficacia operativa o la propia dimensión estética de una construcción que va a ser la mejor embajadora de marca.
Por ello, conviene confiar estos proyectos a los mejores especialistas, a empresas como Anovel Ingeniería que llevan décadas construyendo naves para sus clientes que cumplen toda la gama de requisitos y los máximos estándares de calidad.
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