En áreas como el Levante español con abundante incidencia solar este factor va a pesar mucho en la construcción de naves industriales.
Además esta exposición tiene repercusiones ambivalentes, ya que será una bendición si se sabe aprovechar para favorecer una iluminación natural del interior edificio, que como vimos en el post anterior influye positivamente desde en el ahorro de calefacción hasta en el bienestar del personal. También, un abundante caudal solar permite, con la cubierta habilitada, instalar placas solares que ayuden a cubrir con autoconsumo limpio parte de la factura energética. E incluso podemos extender las consecuencias beneficiosas a la vertiente estética, por el juego que esa luz copiosa puede dar a la hora de realzar los exteriores de la construcción. Aunque al margen de esas potencialidades positivas, tendríamos igualmente un reverso negativo con el que habría que lidiar a múltiples niveles…
Un proceso de construcción de la nave más arduo
Las dificultades empiezan ya a pie de la obra para erigir la nave, por el calor derivado de la mayor incidencia solar en los meses de verano, que obliga a una planificación de tiempos más estricta que tenga en cuenta las limitaciones para que los distintos trabajos necesarios se puedan desarrollar con normalidad, con la vista puesta siempre en la seguridad del personal, por más que se puedan adoptar medidas paliativas de adecuación horaria o de tareas, particularmente cuando hay alertas térmicas de lógica y obligada atención.
Necesidad de preparar las naves para las altas temperaturas veraniegas
De igual modo, las altas temperaturas del verano propiciarán una tendencia a la acumulación de calor en el interior de la nave una vez que esté construida, que se sumará a las emisiones térmicas residuales de las distintas maquinarias, lo que aumentará los costes de refrigeración para la conservación de materias primas y productos, así como los de climatización, teniendo presente además la necesaria ergonomía en condiciones de temperatura que debe haber en el puesto de trabajo por Ley.
Para paliar este problema, al margen de tirar de los sistemas de climatización y refrigeración adecuados, se habrá de disponer de óptimas soluciones de ventilación, ya sea natural o forzada. Esto en cuanto al equipamiento, si nos vamos a las características constructivas de la nave, tiene que haberse apostado por materiales que proporcionen un óptimo aislamiento, particularmente en cerramientos y cubiertas. Bajo este prisma, opciones como el panel sándwich son ideales, porque tanto en verano como invierno ayuda a preservar las temperaturas interiores, al mitigar por sus propiedades el intercambio térmico con el exterior.
Adicionalmente, puede suponer una buena elección el uso de cubiertas reflectantes o cool roof que repelen los rayos solares y liberan el calor acumulado, impidiendo que se transfiera al interior del edificio. Su composición puede variar, ya que pueden tratarse de pinturas y recubrimientos reflectantes, membranas de polímeros, etc.
Efecto de desgaste en la nave industrial por la incidencia de la radiación solar
Asimismo, el impacto de la radiación UV en los materiales exteriores sería bastante relevante, provocando su deterioro, agrietamiento y una pérdida de color que haga, por ejemplo, que la fachada de la nave tenga una apariencia muy deslucida que no corresponda a su antigüedad real.
De ahí la importancia de elegir materiales muy resistentes a los rayos ultravioleta, así como translúcidos en caso de ser necesario, como el policarbonato tratado. También es fundamental utilizar recubrimientos específicos con protección UV y aplicar acabados especiales que garanticen una alta durabilidad.
Aprovechamiento de las posibilidades estéticas de la luz solar
Ya hemos visto las ‘crisis’ que provoca la alta exposición solar, pero ahora vamos a incidir en las oportunidades que abre, no tanto en la eficiencia energética o en la iluminación, que ya hemos explicado en otras ocasiones, sino en la vertiente estética.
Así, se pueden diseñar los exteriores de la nave para realzarla visualmente con el juego de luces y sombras, e incorporar elementos arquitectónicos que interactúen con la luz solar, desde lamas orientables hasta paneles texturizados que creen efectos visuales al iluminarse.
Y si hablamos de materiales, tendríamos los paneles de composite de aluminio con acabados mate o brillantes, el vidrio con tratamientos para controlar el deslumbramiento, e incluso el acero corten, por su resistencia al sol y efecto visual cálido. Aunque también en este ámbito, cabe destacar que el panel sándwich se comporta muy bien ante la iluminación, gracias a su versatilidad en acabados, colores y opciones translúcidas.
En Anovel Ingeniería tenemos una amplísima experiencia construyendo naves industriales en toda la zona de Levante, por lo que atesoramos un amplísimo bagaje alumbrando construcciones perfectamente preparadas para aprovechar todas las ventajas de la exposición solar y reducir al mínimo los inconvenientes.
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