Claves del diseño de la zona de maquinaria en la nave industrial

Claves del diseño de la zona de maquinaria en la nave industrial

El espacio dedicado a alojar las máquinas de producción y/o envasado se puede considerar el auténtico núcleo de una nave industrial fabril.

De ahí, que a la hora de plantear estas zonas en la construcción de este tipo de naves haya que atender a determinados criterios de distribución y optimización del espacio; de interconexión del mismo con otras áreas adyacentes bajo la lógica de los flujos operativos; de mantenimiento, puesta a punto y limpieza; de preparación de suelos, paredes y techos para lo que implica el alojamiento de maquinaria; de todo lo relativo al control térmico y la ventilación

Todo ello sin olvidar tampoco la dotación de infraestructura técnica para la operativa, y, por supuesto, la adecuación normativa, que además puede tener requerimientos especiales en ciertas industrias.

Lo explicamos de manera detallada punto por punto.

Diseño y distribución del espacio en la zona de máquinas de la nave

La concepción del espacio que va a contener a la maquinaria debe optimizar el layout, atendiendo a la ubicación estratégica de cada máquina según su función, tamaño, requisitos técnicos y relación con otras.

De acuerdo al proceso productivo o de envasado a desarrollar, se puede plantear un diseño en línea, U o en célula. En cualquier caso, habría que prever los espacios de circulación y seguridad, propiciando el despliegue de pasillos amplios y señalizados, sin cruces innecesarios, que faciliten el tránsito de operarios y vehículos internos, desde simples carretillas hasta AMRs autónomos.

Además, también tendrán que planificarse zonas de amortiguación y espacios auxiliares para recepción de materiales, control de calidad, almacenamiento relacionado con la maquinaria, etc. A lo que se añadiría la previsión de canalizaciones eléctricas, cuadros de mando, etc.

En lo que respecta a la interconexión del espacio y su rol dentro de los flujos operativos, habría que atender a la conexión con otras áreas de trabajo con las que se interrelaciona para la ejecución de los procesos. Hablamos de almacenes, muelles de carga/descarga, etc.

La clave aquí sería planificar de acuerdo a la secuencia lógica del proceso productivo, minimizando interferencias y evitando ineficiencias, por ejemplo, mediante la eliminación de los desplazamientos innecesarios entre máquinas. Asimismo, cabría considerar la separación física o funcional de áreas incompatibles dentro del propio espacio de maquinaria: producción húmeda/seca, ruidosa/silenciosa, limpia/sucia…).

Previsión del mantenimiento de la maquinaria de la nave industrial

Asimismo, a la hora de planificar el área de maquinaria es importante garantizar el acceso fácil a todas las partes, de cara a poder desplegar un óptimo mantenimiento tanto preventivo como correctivo, facilitando desde las revisiones periódicas hasta los cambios de piezas o eventuales reparaciones mayores.

A este respecto, cabría contemplar que las tareas de mantenimiento puedan acometerse sin detener toda la línea de producción, lo que eventualmente podría exigir contemplar el añadido de maquinaria de sustitución para operar mientras que está parada la habitual.

El diseño de la sala de máquinas también debe facilitar la limpieza e higienización, en un área que tiende a concentrar suciedad por su actividad, habiéndose de preservar siempre las condiciones de salubridad básicas que exige la legislación laboral. Además, existen requisitos específicos en el caso de industrias sensibles como las alimentarias.

Ayudará mucho un diseño con esquinas redondeadas, la ausencia de recovecos que acumulen suciedad o el uso de materiales que tengan un buen comportamiento higiénico. Adicionalmente, se procuraría crear zonas de limpieza separadas, con espacios acondicionados para lavado de piezas, herramientas o utensilios de envasado. Mientras que la previsión de buenos sistemas de drenaje favorecerá la evacuación de líquidos sin afectar el entorno operativo.

Los suelos también van a jugar un rol capital, de manera que más allá de brindar una alta resistencia mecánica y química por motivos obvios, deben ser antideslizantes, y en el tema de la limpieza que nos ocupa, ser aptos para un acondicionamiento intensivo.

Los revestimientos y techos, por su parte, tienen que resultar ignífugos, considerando el riesgo de incendio en zonas de maquinaria, así como lavables y aislantes. Algo esto último crucial tanto a efectos térmicos como acústicos.

Control de la emisión de ruidos de la zona de maquinaria

Siguiendo precisamente con el tema de la acústica, como sabemos la concentración de máquinas hace que estos espacios sean muy ruidosos, por lo que al margen de que los trabajadores empleen el equipo de protección contemplado en la normativa, es importante la previsión de una serie de aspectos:

  • Separación física de zonas especialmente ruidosas (compresores, prensas, etc.).
  • Uso de paneles absorbentes en paredes y techos para reducir la reverberación.
  • Cabinas insonorizadas para maquinaria especialmente ruidosa.

Control térmico y ventilación

La ventilación es un factor decisivo para garantizar un ambiente de trabajo salubre, y a la vez está estrechamente ligada al control térmico del espacio. Una buena planificación debe contemplar sistemas de ventilación cruzada o forzada que aseguren la renovación constante del aire, y eviten la acumulación de vapores, polvo o partículas en suspensión.

En paralelo, los sistemas de climatización tienen que conjugar el confort de los operarios con las necesidades específicas del proceso productivo. En sectores como el alimentario, por ejemplo, mantener una temperatura estable es esencial para el envasado y la conservación del producto.

Por último, recursos como las cortinas de aire o las esclusas térmicas permiten separar zonas con diferentes temperaturas sin perder eficiencia energética, algo especialmente útil cuando se trabaja con cámaras refrigeradas o espacios climatizados de forma independiente.

Otras necesidades de la zona de máquinas de las naves industriales

Habría que tener en cuenta la reserva de espacio para la canalización de suministros: electricidad, aire comprimido, agua, gas, vapor…; que idealmente se haría desde un punto técnico centralizado. A ello, se añadirían las redes de cableado o la inalámbrica para sensorización, IoT y automatización, inherentes al nuevo paradigma de industria 4.0 al que se tiende.

Y por supuesto, siempre es recomendable dejar una reserva de espacio para futuras ampliaciones, evitando limitaciones estructurales a medio plazo, lo que induce a adoptar planteamientos de diseño modular.

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