En publicaciones anteriores ya hemos destacado la importancia de la dimensión visual de las naves industriales, y la repercusión que tiene a la hora de crear una imagen de marca sólida y rotunda, cuya proyección hacia el exterior y hacia el interior contribuya de manera eficaz a los objetivos de negocio.
En este post, vamos a profundizar también en esta vertiente, centrándonos en el valor añadido que pueden aportar las naves industriales con estética innovadora, entendida esta no como un vanguardismo caprichoso con el que llamar la atención a toda costa sino en la proyección de una imagen moderna y distintiva que entronque con una idea de empresa que mira hacia el mañana.
Así, no se trata de construir una nave industrial que parezca un ovni futurista, el objetivo es apostar por la innovación estética, sin perder de vista las necesidades funcionales y los distintos requisitos que vimos no hace mucho que precisaban las naves modernas, en el sentido de nuevas o actuales.
Ventajas de construir naves industriales con apariencia innovadora
Optar por la construcción de naves industriales de este tipo ofrece ventajas estratégicas que trascienden la aparente superficialidad del aspecto visual.
En primer lugar, supondría un factor de diferenciación con respecto al resto de empresas del sector, algo que puede ser particularmente beneficioso cuando hablamos de segmentos de actividad muy maduros en el que hay una sobreabundancia de empresas que fabrican los mismos productos u ofrecen servicios idénticos.
Indudablemente, la actividad a la que se dedique la empresa determina el rango de propuestas estéticas asumibles, no tanto porque los diseños rupturistas deban ser privativos de empresas tecnológicas asociadas de manera natural a la innovación, sino porque en último término tiene que haber una conexión entre la esencia de la compañía y la nave que va encarnar la plasmación visual de ese espíritu. Si bien, pese a esta restricción el margen estético que quedaría todavía para crear a través de la nave una identidad poderosa y distintiva sería amplísimo.
Así, vemos que naves con estética vanguardista bien enraizada en su identidad pueden contribuir a destacar a la empresa como un referente innovador dentro de su sector a ojos de clientes, proveedores y administraciones, quienes como ya abordamos también en el post que referíamos no hace falta que se desplacen a la empresa para contemplarla, dadas las posibilidades que ofrecen los distintos canales digitales a la hora de explotar las potencialidades visuales de este tipo de construcciones. Sin que resulte necesario tampoco caer en la constante publicación de los típicos videos de presentación de las instalaciones, cuando estas pueden dar mucho más juego en la era de las redes sociales, particularmente en aquellas que son más propensas a los videos e imágenes.
Naves industriales con instalaciones modernas
Cabe valorar asimismo que las naves industriales de estética innovadora no solo se proyectan hacia fuera, ya que también tienen una repercusión hacia el interior, sobre todo cuando se consiguen crear instalaciones modernas que ofrecen entornos agradables de trabajo, claves para la productividad, más allá de su papel a la hora de crear una imagen de marca a la que el personal se pueda adherir aumentando así su vinculación con la compañía, por lo que estaríamos hablando de un aspecto que también ayuda en la fidelización de los trabajadores.
Además, las naves industriales con una apariencia impactante bien medida pueden suponer una mejor inversión a largo plazo, con la vista puesta en hipotéticas ventas o alquileres futuros, dado que se salen del carril habitual de construcciones homogéneas visualmente toscas o mil veces repetidas, particularmente si al diseño innovador originario le ha acompañado un óptimo cuidado de las instalaciones.
Con todo, la personalización estética también tendría su reverso a la hora de poner el edificio en el mercado, en especial si la nave la va a adquirir otra empresa del sector (el target de compradores o arrendadores potenciales) que quiera mostrar su propia identidad visual corporativa.
Claves en la construcción de naves industriales de estética innovadora
Para hacer realidad una nave industrial con esta propuesta estética es fundamental contar con arquitectos e ingenieros que tengan experiencia en la materialización de este tipo de proyectos, para poder conciliar los objetivos visuales con los funcionales y los de eficiencia. Tal y como hemos hecho en Anovel gracias al buen hacer de sendos departamentos propios de arquitectura e ingeniería en múltiples construcciones recientes realizadas, desde la planta de producción hortofrutícola de Frutas Buendía hasta la nueva nave industrial de Tomás Guillén.
Los equipos especializados y con un amplio bagaje de trabajo serán capaces de escoger los materiales y acabados más adecuados, testando previamente cómo se comportarán con recursos como el software BIM que permiten prever su idoneidad con antelación, ya que se trata de conjugar objetivos estéticos, funcionales, térmicos y ambientales, sin dejar tampoco de lado la sostenibilidad presupuestaria.
La fachada tendrá un protagonismo clave a la hora de obtener esa nave industrial de estética innovadora que se desea. Para lograrla entrarán en liza el uso de estructuras modulares, de materiales que permitan colores y acabados especiales, de soluciones arquitectónicas que posibiliten una buena iluminación natural y efectos lumínicos, así como la utilización de otros elementos que se pueden emplear como los jardines verticales.
Además, hay apuestas como la instalación de paneles solares en la cubierta que pueden aportar un doble valor. Por un lado, el obvio al mejorar la eficiencia energética del edificio gracias al autoconsumo fotovoltaico. Pero, por otra parte, las placas más allá de que adicionalmente supongan un potente reclamo que alinea a la empresa con los valores medioambientales predominantes en la actualidad, también contribuyen a darle una apariencia innovadora a la estética de la nave industrial, algo que ejemplifica a la perfección la gigafactoría de Tesla en Berlín.
Por supuesto, para que nuestra nave industrial no sea una cáscara hueca a efectos visuales también habrá que cuidar el aspecto de los espacios interiores, valorando la introducción de elementos como techos altos o grandes ventanales que favorezcan la entrada de iluminación natural así como la integración de las distintas áreas, con particular atención a la deoficinas, cuya estética se podría plantear bajo premisas innovadoras en consonancia con la de la fachada.
No dude en contar con nosotros si necesita una nueva nave para su empresa y quiere que cumpla los máximos estándares a todos los niveles incluyendo el visual. ¡Llevamos décadas construyendo edificios industriales con alma propia! ¡Contáctenos, estaremos encantados de atenderle!